
Estéticamente, parece ser que sólo cambian los faros. Las ópticas delanteras adoptan LED en la zona inferior, que tendrán la función de luces diurnas. Los faros traseros se modifican algo más, puesto que ahora tienen una franja gris a la que Citroën denomina Dark Cristal. Además de esto, el C5 recibirá nuevos diseños de llantas, pero no tiene los típicos cambios en los parachoques que suelen presentar los restylings.
Por tanto, el grueso de los cambios se centra en las motorizaciones. Una de las novedades que mayor éxito tendrá será la inclusión del C5 e-HDi. Es una versión equipada con el motor 1.6 HDi de 110 CV y el sistema Start&Stop. Reduce el consumo hasta 4.6 l/100 km y las emisiones de CO2 hasta 120 g/km, una notable mejora frente a los 5.6 l/100 km y 149 g/km del HDI 110 actual.
La gama diésel también recibe el 2.2 HDI biturbo de 201 CV, que comercialmente se denominará HDI 200 FAP. Tiene un par motor de 450 Nm y está ligado a una caja automática de seis velocidades. Su consumo medio es de 5.9 l/100 km (6.1 para la versión Tourer) y las emisiones de CO2 son de 155 g/km (159).

La tercera y última novedad en los motores viene de la mano de un bloque de gasolina. Citroën ha optado por introducir un motor 1.6 VTi de 118 CV, comercialmente denominado VTi 120 y ligado a una caja manual pilotada (CMP). Se situará como la versión de acceso en gasolina, por debajo del 1.6 THP de 155 CV disponible hasta ahora. Sus consumos y emisiones son de 6.2 l/100 km y 144 g/km de CO22.
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